“É chegada a hora de inverter o paradigma: mentes que amam e corações que pensam.” Barbara Meyer.

“Se você é neutro em situações de injustiça, você escolhe o lado opressor.” Desmond Tutu.

“Perdoar não é esquecer, isso é Amnésia. Perdoar é se lembrar sem se ferir e sem sofrer. Isso é cura. Por isso é uma decisão, não um sentimento.” Desconhecido.

“Chorar não significa se arrepender, se arrepender é mudar de Atitude.” Desconhecido.

"A educação e o ensino são as mais poderosas armas que podes usar para mudar o mundo ... se podem aprender a odiar, podem ser ensinadas a amar." (N. Mandela).

"As utopias se tornam realidades a partir do momento em que começam a luta por elas." (Maria Lúcia Karam).


“A verdadeira viagem de descobrimento consiste não em procurar novas terras, mas ver com novos olhos”
Marcel Proust


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sexta-feira, 23 de setembro de 2016

Penas más duras, no supone una disminución de los delitos

Posted: 22 Sep 2016 06:26 AM PDT
En España al igual que en muchos otros países, cuando un delito grave se comete automáticamente todo el mundo clama por un endurecimiento de las penas, como si aumentar aún más el castigo,  significara que va a haber menos delincuentes y menos víctimas. ¿Cómo va a rehabilitarse un infractor por pasar varios o muchos años en la cárcel, si nunca se llega a arrepentir de sus actos? ¿No sería mejor pedirle que haga algo por la persona a la que causó el daño o por la sociedad? En un primer momento causar daño a quién te lo ha hecho a ti, puede resultar muy positivo para la víctima, pero pasado el primer momento de euforia, al final esto no llena la perdida sufrida por la víctima.Para el resto de la población que no es ni victima primaria ni secundaria, puede resultar suficiente este daño-condena de muchos años en la cárcel, pero para los verdaderamente afectados, este vacío no se llena nunca. Lo más curioso es que los países que tienen más nivel de inseguridad empiezan a sentir que esta justicia que castiga, sin exigir al delincuente nada más, no es suficiente.Entre estos países uno puede encontrarse con algunos a los que el alto nivel de delincuencia ya no les afecta, se han acostumbrado a desayunar, leyendo periódicos en cuyas portadas se puede ver que se han cometido un numero muy considerable de delitos violentos. Sus habitantes ya no sienten ningún tipo de indignación, o empatía o cualquier otro sentimiento hacia estos hechos tan graves que todos los días acaecen en su entorno más cercano. Simplemente piensan que a ellos no les va a pasar o rezan para tener más suerte que las pobres víctimas. Han convertido algo que no es norma o no debe verse como normal, en una costumbre.

Mientras otros países con altas tasas de criminalidad empiezan a ver la necesidad de buscar alternativas u otras soluciones a esta problemática. No se resignan a esta situación y tratan de buscar formulas que faciliten la prevención del delito, ayuden a la víctima y promuevan la rehabilitación del infractor. Esto puede resultar paradójico a la luz de países como el nuestro con una moderada tasa de delincuencia pero realmente cuando la situación llega a limites insospechados, cualquier intervención novedosa se puede ver como una salvación ante un sistema de justicia penal que ha demostrado por activa y por pasiva que penas mas duras, no implica una reducción del numero de delitos.

Es humano que la comunidad y en especial las victimas clamen por que haya más castigo, sin embargo no se puede o no se debe tomar en cuenta estas reclamaciones para proponer una reforma y endurecimiento de las leyes. Obvio que políticamente supone una gran campaña que favorece la captación de votos pero esta opción de legislar a golpe de demanda social es muy peligrosa.

No se puede cuando las ánimos aún están crispados y el recuerdo del delito flota en el aire, proponer un cambio legislativo, si acaso se puede valorar esta opción, una vez que ha transcurrido un tiempo prudencial, cuando la situación se ve con más objetividad, y el daño causado está más lejano.

Es necesario concienciar a los políticos de todo esto para que no se dejen guiar por estos sucesos que tanta alarma social crean y sobre todo se hace importantísimo trasladar al ciudadano que mas castigo no se traduce en menos delitos. Esto es así no sólo por ejemplos prácticos como en EEUU, donde ni siquiera la pena de muerte ha hecho disminuir el porcentaje de delitos sino por una cuestión práctica. El hecho de aumentar las penas puede ser un efecto disuasorio para el delincuente solo si valora  como muchas, las posibilidades de que sea detenido cuando comete un delito, y ante esto tenga miedo y decida no delinquir. Pero si este delincuente valora la posibilidad de que sea detenido como muy probable y que por ello ira a la cárcel y a pesar de ello no tiene ningún temor, entonces en este último caso, lo que puede pasar es enormemente perjudicial para las futuras potenciales victimas, porque si el infractor no tiene miedo al castigo por muy duro que sea, al final si comete el delito como no tiene nada que perder, intentará no dejar testigos para no ser delatado  e incluso si los hubiere hará todo lo posible para que no vayan a juicio incluso cuando lo que haga para impedirlo sea atentatorio contra la integridad de las victimas. Esto no es un planteamiento teórico sino algo constatado durante años de incorporar delitos, aumentar el castigo y endurecer las penas.

Es necesario hacer otro enfoque ¿si solo castigando no conseguimos que los infractores  cometan menos delitos, por qué no intentamos que al menos estos tengan una oportunidad de ver el daño que han causado? No se trata ni siquiera de que no se les castigue al menos en delitos graves, se trata de que su actitud no sea meramente pasiva, que no se limiten a ver cómo son condenados y a cumplir una pena impuesta por el estado. Es importante que realicen alguna actividad en favor de la victima primaria o secundaria porque pueden así aprender que si hacen daño, deben como primera medida hacer lo necesario para compensar, reparar o equilibrar este acto perjudicial, y aunque puede ser visto como un autentico castigo es ni más ni menos que una prestación socialmente constructiva. En definitiva, primero deben cumplir con la victima, luego con la comunidad y por último, solo si acaso, con el estado. Se trata de invertir el orden actual y que la victima no sea la ultima en recibir su compensación o reparación por el daño que la han causado a ella.

Con esta forma de ver la justicia más adecuada  las necesidades de la sociedad, podemos llegar a concienciar a muchos delincuentes para que pongan un punto y a parte en su vida y puedan ver un futuro sin delitos. Quizá al principio no sean muchos pero con pocos que asuman sus actos y quieran cambiar, empezaremos a poner la primera piedra hacia una justicia más justa. Por eso soy partidaria y no creo que sea incompatible de hablar de una justicia penal con enfoque restaurativo

La Justicia Restaurativa nada tiene que ver con pedir perdón

Posted: 22 Sep 2016 10:24 PM PDT
¿Repara una petición de perdón o un lo siento?Particularmente, creo que un lo siento no es suficiente y para argumentar esto, me viene a la mente las peleas que todos alguna vez hemos tenido con hermanos o amigos, recuerdo a mi madre, diciéndonos: “pediros perdón” y también me acuerdo, de haber dicho un lo siento, en más de una ocasión, entre dientes y deprisa, sin sentirlo, de verdad. Quizá con este ejemplo muchos penséis, que se trata de niños…sí efectivamente puede ser, pero si un niño que se supone que tiene menos malicia, es capaz de pedir perdón sin ser de verdad, ¿qué no hará un adulto y más si ha cometido un delito grave que ha dañado a otro ser humano? Y sobretodo, ¿Qué no hará  un infractor si sabe que con un lo siento, puede conseguir alguna clase de beneficio penitenciario?
Por eso aquí la clave está en qué repara más un lo siento o un reconocimiento. Por supuesto, es mucho más importante un reconocimiento que una petición de disculpas. Es mejor que alguien te diga: “si, reconozco lo que ha pasado, y como te sientes, y sé que soy responsable por ello”. Al fin y al cabo, todas las víctimas, necesitan saber que se ha hecho justicia y para ello, es esencial que haya alguien que se responsabilice por el daño que ha sufrido. 
Porque ¿qué pasa si se dice lo siento pero realmente no se cree que se haya hecho algo mal? Pues que entonces no estaríamos hablando de justicia, porque simplemente no se habría hecho justicia.

Las buenas prácticas de justicia restaurativa o restauradora, de la que indirectamente se empieza a hablar en nuestro país, deben dejar de un lado las disculpas y el perdón. Es común pensar que la justicia restaurativa es sinónimo de pedir perdón, incluso ha habido iniciativas restaurativas muy mal enfocadas que se centran en que el infractor, con pedir perdón ya obtendrá todos los beneficios posibles, (por ejemplo veáse la via nanclares, de lo que me ocuparé en otro momento), pero no es ni debe ser así. ¿Por qué? Porque lo que está en el centro del objetivo es el dialogo, o si se quiere decir de una forma menos “romántica”, la discusión acerca de cómo impactó el delito en la víctima o cual fue el dolor que este crimen las causó, se trata de una dinámica, por supuesto no fácil, en la que la gente se toma su tiempo, espacio y se escuchan unos a otros. Por eso es esencial que el infractor entienda el contexto, solo así podrá comprender el daño que infringió. Este “contexto” no es otra cosa, que lo que ya he dicho, escuchar el mencionado impacto que su acción tuvo en la víctima. El contexto es el conocimiento de la perspectiva de las victimas, es la “historia que rodea la historia”. Una vez que el delincuente sabe donde está y el daño que ha causado, solo entonces puede empezar el camino de hacer las cosas bien para la víctima, para la comunidad y para él mismo.

Esta asunción de responsabilidad, implica que va a tomar el control y ha aprendido la lección, ha crecido como persona, ha evolucionado y quiere cambiar. (Todo esto ¿acaso no es la vida misma, la vida en estado puro?).

Lo que es más sorprendente es que los que conocemos los procesos restaurativos sabemos que estas disculpas y perdón, vienen cuando menos te lo esperas. No se debe forzar nada, ya que para la “curación” de las victimas, el primer paso son los sentimientos de pena, ira e incluso venganza, aunque pueda resultar paradójico, esto es normal y es así, es un camino largo que empieza con estos sentimientos lógicos en cualquier persona que ha sufrido un daño y que necesita sentir que hay justicia y que un infractor va a responder por su sufrimiento. Por supuesto, este camino hacia la curación es muy personal y depende de cada víctima, ya que cada una es diferente de la otra, y no hay dos personas que lleven el duelo de la misma forma, expresen su malestar igual o incluso “cicatricen” sus heridas de la misma manera, especialmente si las heridas no son materiales sino “del alma”.

Lo que si hay es una experiencia común acerca de cómo la gente sufre las pérdidas.

Algunas personas critican la justicia restaurativa porque creen que puede traumatizar a las victimas otra vez, claro que esto ocurriría si se piden disculpas forzadas, porque ¿cómo se puede pedir perdón si no se sabe la historia completa de cómo el delito irrumpió en la vida de la víctima? De ahí, que lo esencial sea la rendición de cuentas del delincuente y el reconocimiento, por eso el facilitador de un proceso restaurativo lo que hace es preparar al infractor para que de una forma totalmente voluntaria, pueda asumir su responsabilidad y participación en el delito. Normalmente el camino del reconocimiento lleva a concluir con un “lo siento” pero sincero y verdadero.

Todo esto lejos de resultar utópico es lo que necesitan las víctimas y ojala llegue el día en que el derecho de participar en un proceso restaurativo, con independencia del delito sufrido o del lugar donde esté la víctima, se convierta en un derecho universal para todas ellas. Así sabremos que estamos en el camino del respeto y reconocimiento hacia su persona y su historia, y podremos tener infractores realmente arrepentidos. Para esto, más que petición de disculpas es necesario una responsabilización de los delincuentes, solo así podemos estar seguros que su arrepentimiento es verdadero.

Adolescente ameaça matar mãe com foice e recebe perdão como pena

Uma visita, um poema, um desenho: projeto do Judiciário propaga cultura de paz

Desenho foi ação restaurativa de um adolescente 'julgado'. (Foto: Luana Rodrigues)
Desenho foi ação restaurativa de um adolescente 'julgado'. (Foto: Luana Rodrigues)

Foi numa discussão banal, uma briga entre um garoto de 16 anos, revoltado com a separação dos pais, e uma mãe, que tentava impor limites ao filho adolescente. Foi nesse dia que Leandro, ameaçou acertar Maria, com um golpe de foice.

A mãe denunciou a ameaça à polícia e o caso foi parar na Justiça. O garoto saiu de casa, ficou anos sem falar com ela, até que chegou o dia de ele responder perante a lei pelo crime que cometeu.
O caso passou a ser acompanhado pela Coordenadoria da Infância e Juventude do Tribunal de Justiça de Mato Grosso do Sul e Leandro seria julgado pela Justiça Restaurativa Juvenil.
A diferença nesse caso é que não é o juiz que realiza o “julgamento”, e sim um mediador, que não necessariamente tem formação jurídica, pode ser, por exemplo, um assistente social. Ele faz o encontro entre a vítima e ofensor e eventualmente as pessoas que as apoiam.
Apoiar o ofensor não significa apoiar o crime, e sim apoiá-lo no plano de reparação de danos. Nesse ambiente se faz a busca de uma solução que seja aceitável.
No caso de Leandro e da mãe a solução foi o perdão. “Foi muito difícil para eles, no começo o garoto não queria nem vir na reunião, porque havia uma dor entre as partes. Depois de muita conversa ele aceitou participar. Disse que precisava pedir desculpas a mãe”, conta a psicóloga que mediou o caso, Marineide da Silva Pedreira.
Apesar de os nomes dos envolvidos no exemplo descrito serem fictícios, a história é real. E, além deste caso, Marineide já acompanhou centenas de outros em seis anos de trabalho na Justiça restaurativa.
Em linhas gerais, se trata de um processo colaborativo voltado para resolução de um conflito caracterizado como crime ou ato infracional, que envolve a participação maior do infrator e da vítima. “É a transformação de uma cultura violenta para uma cultura de paz”, explica a psicóloga.
Em geral, o encontro ocorre em três fases, no pré-circulo, quando um coordenador faz o primeiro contato com os envolvidos e define se aceitam ou não ter um encontro. O círculo restaurativo, que é o encontro para restaurar a relação, resolver os conflitos e se chegar a um acordo. E o pós-circulo, que é um encontro de avaliação entre os participantes.
“A ideia não é apontar culpados ou vítimas, nem buscar o perdão ou a reconciliação, mas sim fazer com que o adolescente perceba que as ações deles os afetam e afetam os outros, e que lês são responsáveis por elas”, diz Marineide.
Para algumas pessoas, as reuniões não dão em nada. Para outras, é o primeiro passo previsto pela Justiça Restaurativa, que os ajudará a se livrar dos problemas que os levaram até lá.
Nos encontros, além da conversa, também são acordadas ações restaurativas. Uma visita, um poema, um desenho.
Essas alternativas às tradicionais penas de prestação de serviços comunitário e à multa existem desde 2006 no Brasil, com a entrada em vigor da lei que institui o Sisnad (Sistema Nacional de Políticas Públicas sobre Drogas).
É um processo previsto em lei, mas na maioria dos Estados está longe de virar regrar.
Em Mato Grosso do sul, a Justiça Restaurativa faz aniversário nesta quinta-feira (22), seis anos, e atende cerca de 300 adolescentes por ano. Em 2015, de 333 processos, 178 se tornaram círculos restaurativos. Não dá pra dizer se é muito ou pouco, mas faz a diferença na vida de muita gente.
Mostra que é possível melhorar a cada dia, como escreveu um adolescente de 17 anos, em um depoimento a sua mediadora, sobre uma visita que ele fez ao Cotolengo – entidade que atende pessoas com paralisia cerebral grave – como cumprimento de sua “pena”:
“Desculpe interromper, mas gostaria de primeiramente agradecer a senhora e ao órgão justiça restaurativa pelo que estão fazendo, pois me ajudou muito e me mostrou tambem como podemos melhorar a cada dia que passa em nossas vidas. A primeira impressão e da pena. Mas na realidade não senti isso, pois eles te passam tanta segurança, tanta confiança, tanto amor. Então pude perceber que tenho mais a aprender do que a ensinar. Existe pessoas com tão pouco e são tão felizes. Enfim, a verdade é que temos tudo,somos saudáveis, somos perfeitos e há pessoas que não tem metade do que nós e são muito mais felizes. Sei que me diverti muito manhã de quarta como nenhuma outro em minha vida".
Sala onde são feitos os círculos restaurativos. (Foto: Luana Rodrigues)
Sala onde são feitos os círculos restaurativos. (Foto: Luana Rodrigues)Fonte: Campo Grande News. 22.09.2016.

quarta-feira, 21 de setembro de 2016

Justiça restaurativa é aplicada em sentenças judiciais em Araguaína

restaurativa é aplicada em sentenças em Tocantins. Crédito: Divulgação/TJTO.
Justiça restaurativa é aplicada em sentenças em TocantinsCrédito: Divulgação/TJTO
Ao determinar a promoção de 11 círculos restaurativos, o juiz titular da 2ª Vara Criminal e Execuções Penais da Comarca de Araguaína, Antônio Dantas, colocou a unidade judiciária como referência na aplicação da justiça restaurativa no país. O projeto em Araguaína é finalista no Prêmio Innovare 2016. O resultado será divulgado em Brasília em dezembro próximo.
No caso mais recente, de 13 de setembro, foi publicada sentença com enfoque restaurativo envolvendo dois sentenciados – um homem e uma mulher. Eles foram presos preventivamente em 17 de fevereiro por roubo qualificado pelo emprego de arma de fogo por seis vezes. Detidos, os acusados aceitaram participar do círculo de construção da paz.
O primeiro cumpriu diversas responsabilizações deliberadas em conjunto pelo grupo, o que, segundo o magistrado, “denota, até a presente data, uma conscientização das consequências do seu ato criminoso para si, para a vítima e para terceiros atingidos pelo delito”. Diante do resultado do círculo, o Ministério Público foi favorável à revogação da prisão preventiva dele, o que ocorreu com a homologação do acordo restaurativo pelo juiz titular da ação penal, tendo o reeducando cumprido o pós-círculo restaurativo. Ele aguardou o julgamento em liberdade.
Resolução CNJ - Já a outra denunciada, passados dois meses da realização do círculo, não cumpriu nenhum dos acordos estabelecidos, o que obrigou o juiz a decretar novamente a sua prisão preventiva. O Conselho Nacional de Justiça (CNJ), seguindo orientações da Organização das Nações Unidas (ONU) para fins de implantação da justiça restaurativa, baixou a Resolução 225, de 31 de maio de 2016, que dispõe sobre a Política Nacional de Justiça Restaurativa no Poder Judiciário.
Conforme a norma, as práticas restaurativas terão como foco a satisfação das necessidades de todos os envolvidos, a responsabilização ativa daqueles que contribuíram direta ou indiretamente para a ocorrência do fato danoso e o empoderamento da comunidade, destacando a necessidade da reparação do dano e da recomposição do tecido social rompido pelo conflito e as suas implicações para o futuro.
Fonte: TJTO. 20/09/2016.

Olho no olho é bem melhor do que olho por olho

Marina Dias e Luis Bravo

O conflito, em vez de ser visto com maus olhos, pode ser enxergado por uma lente que amplia suas possibilidades de aprendizado, fortalecendo os laços sociais

Na justiça criminal o Estado assume o lugar da vítima, que é alijada do processo. Sua dor e suas necessidades são desconsideradas, apesar de a intervenção estatal começar a partir de seu trauma. Existe um grande equívoco na crença de que atenção à vítima e a prevenção ao crime se traduzem em mais punição, em penas mais altas.
Num primeiro momento, quando há condenação, talvez aflore alguma percepção de que foi feita justiça. Só que a vítima não foi convidada a participar dessa construção, nem teve a oportunidade de ter uma escuta qualificada. Ela continua sentindo solitariamente a sua dor, relembrando minúcias do trauma sofrido e sendo inundada por muitas perguntas sem respostas. Por outro lado, a opressão que vem da força do Estado em um processo criminal vitimiza o ofensor, dificultando que ele se responsabilize genuinamente pelo mal causado.
Os efeitos do crime reverberam pela comunidade. "O crime não é uma ofensa contra a sociedade, muito menos contra o Estado. Ele é em primeiro lugar uma ofensa contra as pessoas, e é delas que se deve partir”, afirma o professor Howard Zehr, da Universidade Eastern Mennonite, pioneiro em justiça restaurativa. A justiça criminal ignora essa compreensão ao prescrever uma fórmula pré-concebida, indiferente às necessidades e desejos de todos os envolvidos no episódio.
Já a justiça restaurativa, cujas raízes estão em práticas comunitárias ancestrais de transformação de conflitos, traz um novo caminho para lidar com o crime. A partir de um esforço conjunto de reconhecimento, (co)responsabilização, reparação e reintegração, a comunidade desenha as possibilidades de um futuro diferente. Países como Estados Unidos, Nova Zelândia, Colômbia, Bélgica e Irlanda têm experiências muito significativas nesse sentido.
Um bom exemplo vem de uma pequena cidade norte-americana. Um grupo de jovens ateou fogo a uma ponte da cidade. Além de ser um marco histórico, a ponte era um lugar de encontro importante para a comunidade. O episódio gerou grande comoção. As autoridades se manifestaram, os rostos dos autores foram estampados nos jornais. A punição parecia ser a única resposta possível. As famílias dos jovens foram tomadas por um enorme sentimento de culpa e de vergonha, e sofreram com o linchamento público, o que causou uma sensação de injustiça. Suas histórias foram reduzidas a esse episódio.
A despeito do processo criminal, um círculo de justiça restaurativa foi feito entre os autores, seus familiares e representantes da comunidade. Todos tiveram a oportunidade de falar, de expressar o seu luto, nomear suas dores, frustrações e expectativas. Os jovens ouviram, sentiram e também foram escutados. Puderam elaborar tudo aquilo que vinham vivenciando desde o ocorrido. O senso de convivência e pertencimento voltou a vigorar entre eles. A comunidade não desistiu dos jovens. A partir desse encontro, todos puderam olhar para o acontecido, responsabilizar-se, construir uma reparação que fizesse sentido para todos e, com isso, se dedicar a um futuro significativo. Todo esse percurso foi documentado no filme "Burning Bridges”.
O conflito, em vez de ser visto com maus olhos, pode ser enxergado por uma lente que amplia suas possibilidades de aprendizado, fortalecendo os laços sociais. O crime normalmente é resultado de muitas camadas de conflitos e de traumas que precisam ser trazidos à tona, para que seja possível romper a espiral da violência. A energia transformadora desses episódios precisa ser explorada a partir da experiência de construção do justo.
OS PRINCÍPIOS DA JUSTIÇA RESTAURATIVA PODEM INSPIRAR AS MUDANÇAS NECESSÁRIAS TANTO DENTRO DO JUDICIÁRIO COMO NAS COMUNIDADES, ANTES MESMO DE OS CONFLITOS SEREM JUDICIALIZADOS
Esse novo enfoque devolve às pessoas a autonomia para lidar com conflitos. Situa a justiça próxima das pessoas, permitindo que o conflito seja visto em todas as suas dimensões, inclusive estruturais.
A justiça criminal tradicional é norteada pela pergunta: como o ofensor será punido? Para a justiça restaurativa, o foco está em quem foi afetado pela violência. E são inúmeras perguntas que norteiam o caminho. Como restaurar a ferida aberta? Qual é o caminho para cuidar dos traumas e das dores da vítima, do autor e da comunidade? Qual é a reparação que fará sentido para todos os envolvidos no caso concreto?
Há anos mobilizamos todo o aparato do Estado Penal para impor o sofrimento. A justificativa para essa perversidade é o fato de que o acusado causou dor. Ou seja, a cura para o mal é a perpetuação do mal.
No país, historicamente, os três poderes têm apostado no encarceramento como forma de coibir a criminalidade. No mundo, somos o quarto país com a maior população prisional e temos, em números absolutos, o maior índice de mortes por armas de fogo de pequeno calibre. A composição tanto da população prisional quanto das vítimas de violência letal dá uma dimensão de nossa tragédia cotidiana. Mais da metade é representada por jovens, mais de 70% são negros e a grande maioria é do sexo masculino. Se estamos mandando para os calabouços e para as covas a nossa juventude, não tem como essa política criminal e de segurança pública dar certo. 
É preciso superar o paradigma punitivo que está tão arraigado na sociedade. Não será do dia para a noite, mas os princípios da justiça restaurativa podem inspirar as mudanças necessárias tanto dentro do judiciário como nas comunidades, antes mesmo de os conflitos serem judicializados.
Em maio deste ano, o Ministério da Justiça e o Conselho Nacional de Justiça publicaram documento sobre alternativas penais que preconiza políticas públicas voltadas para o minimalismo penal. Ressalta ainda a importância de se garantir a liberdade de pessoas e a priorização de métodos não judiciais de resolução de conflitos, inclusive a justiça restaurativa. Mais recentemente, o Conselho Nacional de Justiça editou a Resolução 225, que contém diretrizes para sua implementação e difusão no Poder Judiciário.
Como diz Petronella Boonen, uma das maiores especialistas no tema aqui no Brasil, a metodologia dos círculos de justiça restaurativa permite que a re-pressão ceda lugar à ex-pressão. É hora de se resgatar o sentido de justiça e convivência a partir das pessoas envolvidas: vítima, autor e comunidade afetada. Fazendo do diálogo e da escuta a força motriz da transformação dos conflitos.
Marina Diasadvogada, formada em justiça restaurativa pelo Centro de Direitos Humanos e Educação Popular do Campo Limpo (CDHEP) e em mediação de conflitos pelo Instituto Palas Athena. Membro do Conselho do Instituto de Defesa do Direito de Defesa e do Conselho da Ouvidoria da Defensoria Pública de São Paulo.
Luis Bravoadvogado, possui mestrado (MAS) em Estudos de Paz e Transformação de Conflitos (Universidade da Basileia - Suíça).

¿Es la justicia restaurativa la justicia "ideal"?

Posted: 20 Sep 2016 10:11 PM PDT
Una pregunta un tanto complicada sería :¿qué es justicia o que significa para cada uno de nosotros hacer justicia?. Muchos hablan de como la justicia no es igual para todos y lo plantean como un gran problema, sin embargo, para mi, sin duda, desde un punto de vista restaurativo, la Justicia no debiera ser igual para todos, sino que la justicia debería consistir en dar a cada uno lo que se merece.Y así por ejemplo, se tendría en cuenta cada caso concreto y las circunstancias personales y sociales de cada persona y en la justicia penal, del infractor y de la víctima para decidir el castigo y la sanción penal, si es declarado culpable. De esta forma, el que aprovecha su posición o cargo para enriquecerse a costa de la sociedad, debería tener más castigo por su peligrosidad moral y su consciente desprecio del ciudadano.
Partiendo de estas premisas, y si me centro en la Justicia Penal, la Justicia Restaurativa se revelaría como una justicia más justa y no precisamente porque sea más punitiva sino porque tiene en cuenta las necesidades de las víctimas y valora el comportamiento del infractor tras el delito.Las víctimas cuando reclaman penas más duras, lo hacen en un intento de sentirse escuchadas y comprendidas pero lo cierto es que una vez que el juicio ha acabado, cualquier condena por dura que sea para el infractor, puede resultar y de hecho, así es, del todo insuficiente
La víctima para sentir que se ha hecho justicia necesita saber que alguien se hace responsable por el daño sufrido. A veces hemos oído decir a alguna de ellas ¿me gustaría que sufrieran lo mismo que he sufrido yo?

Con estas palabras, muchos ven sentimientos de venganza y de querer penas ejemplarizantes, sin embargo el trasfondo es otro: las víctimas reclaman la responsabilización del delincuente por el delito y que en un acto de empatía se pongan, aunque sea por un segundo en su lugar. Reclaman que de verdad se den cuenta que han causado un daño a otro ser humano y de la misma manera también desearían que la sociedad en su conjunto pudieran ponerse en su lugar, para así sentirse más comprendidas, respetadas y escuchadas.

Para muchas personas que han sufrido un delito, esto sería la justicia al menos cubriría, parte de sus expectativas y sin duda, la Justicia Restaurativa y sus herramientas se acerca bastante.
Sin embargo, lo más difícil de conseguir es que el infractor se haga responsable y asuma que el delito no pasó porque si, sino que él provocó que pasara. La Justicia tradicional le da toda clase de herramientas para negar, mentir y justificarse. Y si hablamos de delincuentes, mal llamados, de guante blanco, las herramientas son mayores porque precisamente todo el dinero y el poder que han utilizado para delinquir, lo van a usar para conseguir abogados que dilaten el curso de la justicia y usen todos los subterfugios legales a su favor.

Lo primero que se debería valorar a la hora de sancionar un delito es la responsabilización y el grado de rendición de cuentas del infractor y en consonancia, en qué medida quiere reparar o compensar el daño que causó a las víctimas directas e indirectas porque es obligación del que hace algo mal, hacer lo posible para “poner las cosas bien” Los procesos restaurativos pueden favorecer que el infractor asuma los hechos y se haga responsable pero aquí es cuando debemos “jugar” con sentimientos que surgen en algunos infractores : vergüenza y culpabilidad.

Curiosamente son sentimientos que también pueden aparecer en las víctimas pero hoy me ocupare del infractor. Estos sentimientos suelen ir unidos pero en muchas ocasiones la prevalencia de uno sobre el otro, limita la asunción del daño que ha cometido con el delito.
La vergüenza implica una sensación dolorosa dirigida al yo. Los infractores se sienten señalados y estigmatizados por ir a la cárcel o simplemente por ser juzgados como delincuentes. Esta vergüenza se traduce en una respuesta defensiva; negación rotunda de la responsabilidad y necesidad de culpar a los demás. La vergüenza les impide reconocer el delito y trasladan el daño a los demás, ellos se sienten víctimas del sistema y de la sociedad. Esto es lo que consigue en muchas ocasiones la justicia tradicional y además les hace perder la conciencia de la realidad de lo sucedido.
Por eso, la Justicia Restaurativa tiene como objetivo conseguir que el infractor se responsabilice y como consecuencia de esto vea que la reparación del daño a la víctima y/o comunidad es algo lógico, y normal propio de cualquier persona que sabe que ha hecho algo mal.Se debe fomentar el sentimiento de culpabilidad pero no para que se incorpore en ellos como una pesada losa, sino porque esto implica un sentimiento de responsabilidad y remordimiento por el delito. Esta culpabilidad conlleva dos aspectos básicos para la Justicia Restaurativa y que así hacen sentir a la víctima y a la comunidad que se ha hecho justicia: “la asunción de responsabilidad y debido a esto, el querer reparar el daño causado”

Si estas dos premisas fallan, a pesar de que el infractor es clamorosamente culpable de los delitos por los que se le acusan, por supuesto que la sanción debiera ser más dura que aquellos que han reconocido el hecho y se han comprometido a hacer las cosas bien porque simplemente es lo justo y sin esperar beneficios jurídicos a cambio.

Por eso, aquellos que ven la Justicia Restaurativa como una simple alternativa a la justicia y para agilizar los juzgados, es un peligro y un error. En delitos muy leves con escasa peligrosidad moral y social y poca repercusión en la sociedad, puede hablarse de alternativa. Pero sin duda, en delitos más graves, tanto para el daño material como el moral, la Justicia Restaurativa es un complemento al sistema penal tradicional, que favorece que se haga una “justicia real”, humana y adecuada a las necesidades de los afectados y al grado de remordimiento del delincuente.

Se trata de ofrecer al infractor una oportunidad de hacer las cosas bien, asumiendo los hechos pasados, pero mirando al futuro de forma diferente y siempre atendiendo las necesidades de los dañados por el hecho delictivo.

terça-feira, 20 de setembro de 2016

La importancia de la Comunidad para la Justicia Restaurativa

Posted: 19 Sep 2016 10:18 PM PDT
En ocasiones he hablado de como la comunidad es víctima indirecta de los delitos y cómo la justicia restaurativa incluye su participación para lograr una mejor forma de abordar el delito y sus consecuencias. Por eso hoy quiero hablar del papel de la comunidad como víctima pero también como responsable del bienestar de sus miembros. 
Todos estamos conectados y un valor importante de esta justicia restaurativa,  es la relación  o cómo nos relacionamos,  con los demás miembros de la comunidad. Cada uno de nosotros somos piezas de un mecanismo o engranaje superior que es la comunidad y todos somos esenciales, para que esta comunidad funcione bien, y no se desquebrajen los lazos que nos unen.Cuando un delito se comete...dos piezas esenciales: infractor y víctima se separan de la comunidad y ésta empieza a resentirse y sentir que ha perdido dos piezas esenciales y que así no puede funcionar con normalidad. 
La sociedad sufre también el impacto del delito, dos miembros de ella, se han separado y han sido etiquetados como víctima e infractor, esto sin duda, repercute en el grupo,  que empieza a ver como las relaciones entre sus miembros se debilitan poco a poco. 

la Justicia Restaurativa tiene en cuenta a la comunidad como afectada indirecta de todos los delitos, así se puede abordar y gestionar el hecho delictivo y sus consecuencias de una manera más global y sanadora, fortaleciendo las relaciones de los miembros de la comunidad ( de estas piezas esenciales de las que hablaba, que conforman un engranaje superior que es la sociedad) para que cualquiera que se vea afectado por la comisión del delito pueda sentir que sus necesidades son atendidas. 
Como víctima la comunidad tiene una serie de necesidades:Una oportunidad de poder construir un sentimiento de comunidad, ya que tras el delito, se pierde la confianza en el todo, en la sociedad, por eso a través de la mutua aceptación de responsabilidad, del infractor y de la comunidad , se va a generar un sentimiento de grupo,  pues se deben responsabilizar por el bienestar de sus miembros y promover junto con los demás afectados una sociedad más pacifica y saludable.
Quiere sentirse reparada, y para ella, esto se traduce en la posibilidad de recuperar a víctima e infractor como dos personas nuevas y productivas.
Necesita sentir que hay menos probabilidades de que el infractor vuelva a cometer un nuevo delito, de esta forma se previene que otros miembros se conviertan en víctimas y se consigue así una sociedad más segura y con más confianza en cada uno de sus miembros.  La comunidad en conjunto y cada uno de sus miembros en particular recuperan su sentimiento de seguridad y de confianza en los demás. No todos los que nos rodean son potenciales infractores y además corremos menos riesgo de convertirnos en víctimas

La comunidad además no solo como víctima tiene una serie de necesidades sino también tiene obligaciones como la de procurar a sus miembros un lugar pacifico donde vivir en paz.
A través de la Justicia Restaurativa, la comunidad , evitando que todo se gestione exclusivamente por el Estado, se hace responsable en cómo intentar “sanar” a los afectados por el delito, tanto directamente como indirectamente. Así conseguiremos una comunidad más pacifica, madura y responsable.

segunda-feira, 19 de setembro de 2016

Justiça Restaurativa: um novo modelo de política criminal

À medida que se verifica o estado da arte do Direito Penal, de imediato há que se constatar sua crise de legitimidade cada vez mais acentuada, especialmente quando confrontadas suas missões declaradas com aquelas vividas no mundo real e refletidas sob o prisma das correntes teóricas notadamente críticas, como o abolicionismo penal, a criminologia da reação social e a postura vitimológica crítica, chamada vitimologia da ação.
Tais movimentos deslegitimadores do Direito Penal tradicional, no todo ou em parte, vêm descambando em uma tendência de política criminal que enxerga o fenômeno jurídico-penal de modo distinto, tomando como ponto de partida as críticas à alta seletividade do sistema penal por fatores socioeconômicos (especialmente nos países chamados periféricos)[1]; ou ainda pelas contribuições dos plurais movimentos de reivindicação do papel da vítima no campo penal, já que até então ela, tradicionalmente, havia sofrido uma espécie de “neutralização”[2].
Este cenário epistemológico efervescente e, por certo, politicamente questionador, produziu pouco a pouco e com diversas matizes, um terreno fértil para novos modelos de justiça penal, de alternativa à ineficácia quase constante do sistema penal de lágrimas e sangue.
A Justiça Restaurativa, por seu turno, está centrada neste campo teórico de busca de uma nova prática penal. É compreendida como um novo paradigma no direito penal de garantias, que tem em conta os postulados de minimalismo do mesmo, diminuindo assim sua seletividade ante o infrator, também merecedor de atenção por parte da Justiça Restaurativa. Ela se distingue profundamente do modelo atual de justiça criminal, primordialmente porque “na filosofia restaurativa o crime é uma atitude contra as pessoas e contra as relações”[3].
A vítima sai de uma posição de quase completo esquecimento para um papel destacável na resolução de conflitos jurídico-penais, já que para a Justiça Restaurativa, antes que penal, o conflito é social e, fundamentalmente, intersubjetivo. Por tanto, a vítima, vista como imediatamente afetada pela conduta transgressora do “infrator” [4] à lei penal, tem o direito de participar com voz e escuta desse processo dialogado que se constitui através do chamado “encontro restaurativo” entre vítima-infrator-comunidade, materializado em suas ferramentas restaurativas.
Assim, para levar à prática a Justiça Restaurativa, compreendida como uma filosofia dotada de princípios e valores, ou como prefere Marshal[5] em sua clássica conceituação “um processo pelo qual todas as pessoas que têm um interesse em uma determinada ofensa se juntam para resolvê-la coletivamente e para tratar suas implicações de futuro”, faz-se uso de ferramentas como a mediação penal, os círculos de sentença ou as conferências restaurativas.
Cada uma dessas ferramentas possuem características que as fazem mais adequadas de acordo as especificidades do caso concreto. É dizer, nem todos os casos serão melhor tratados por uma mediação penal e isso tem que ver, por exemplo, com que no caso em questão seja mais adequado uma maior participação da comunidade, dos agentes operadores da justiça tradicional, etc.. Sem embargo, vale a pena mencionar que não há hierarquia qualitativa entre as ferramentas, senão mais bem, uma busca de adequar o método restaurativo à realidade fenomenológica do caso em questão.
Não obstante, por mais evidentes que sejam os possíveis benefícios da Justiça Restaurativa, há que vigiar as garantias fundamentais, como ocorre com todas as políticas criminais que pretendem ser democráticas. Este rasgo garantista, plasmado pelo direito penal iluminista, segue sendo necessário e, em uma sociedade desigual como a nossa, de fundamental importância para a contenção dos excessos do ius puniendi.
Assim mesmo, o campo de atuação da doutrina restaurativa se encontra em permanente processo de construção. Por um lado, estão os que não compartem limitações a sua aplicação, por outro, os que a veem como compatível, ao menos por enquanto, tão somente com alguns delitos in concretum, já que delitos como, por exemplo, o homicídio, dificilmente seriam aceitos como tratáveis por um processo restaurativo.[6]
Posiciono-me de modo, em parte, distinto. Para mim nem todos os delitos se adequam a um processo restaurativo, portanto, essa eleição deve surtir-se não só observando a gravidade dos delitos, como geralmente se advoga, mas deve ser avaliada as características criminológicas destes delitos, ou seja, analisando suas peculiaridades no campo social, no campo jurídico-penal e, especialmente, o impacto sofrido pela vítima do delito. Desse modo, sou partidário de que alguns delitos somente podem obter uma resposta adequada socialmente por meio do exercício do ius puniendi em sua manifestação clássica, porém, esse uso do poder punitivo estatal deve ser residual.
Em suma, a Justiça Restaurativa se apresenta como uma importante perspectiva político-criminal no sentido de encampar a defesa por um direito penal mais humano e democrático. Seus desafios são muitos, variados e, certamente, há muitas respostas que carecem de ser dadas. É para isso que estamos nós, os estudiosos da ciência do direito penal e, pelo que se insinua dessas reflexões, a Justiça Restaurativa não parece ser a panaceia, senão, para lembrar as imortais palavras de Radbruch, um importante passo até um melhor Direito Penal enquanto não encontramos algo melhor que o Direito penal.

1 BARATTA, Alessandro. Criminologia critica e critica del diritto penale: introduzione alla sociologia giuridico-penale, Societ editrice il Mulino, Bologna, 1982, p. 165. Ainda hoje seguem sendo tristemente atuais e oportunas suas palavras, quando disse que o Direito Penal tende a privilegiar os interesses das classes dominantes e a imunizar do processo de criminalização comportamentos socialmente danosos típicos dos indivíduos pertencentes a elas.
2 CHRISTIE, Nils. Conflicts as Property, in, British Journal of Criminology, Nº 1, v.17, 1977, p.7., Esse autor formula a crítica contumaz do abolicionismo ao caráter expropriador dos conflitos do qual adoece o sistema penal. A seu critério, o sistema penal e todo o pessoal profissional que se encontra vinculado a ele desempenha uma espécie de “roubo do conflito” de seus reais titulares (a vítima e o infrator) que são a quem realmente pertencem o conflito.
3 CARIO, Robert. Les perspectives de la justice restaurative, in, Problemes Politiques et Sociaux, 2007, Nº. 943: 113-116, p.114.
4 Na Justiça Restaurativa é muito usual o termo “infrator” em detrimento de vocábulos clássicos do Direito Penal retributivo como “delinquente” ou ainda “criminoso”, porque ademais da carga pejorativa e, já de início, estigmatizante que estas palavras apresentam, a Justiça Restaurativa pugna pela não hierarquia entre os envolvidos no conflito e isso parte, inclusive, deste dermos linguísticos.
5 MARSHALL, Tony F. Restorative justice: An overview, Home Office, London, 1999, p. 05.
6 ZEHR, Howard. The Little Book of Restorative Justice: Revised and Updated, Skyhorse Publishing, Intercourse PA, 2015, pp. 17-18. Esse autor põe de manifesto o cuidado que se deve dedicar quando da promoção de um processo restaurativo em determinados fatos. Para ele não existe proibições, mas em alguns delitos, deve existir máxima atenção a fim de que o acordo restaurativo seja o mais adequando possível.
 é mestre em Direito Penal e Doutorando em Estado de Direito, ambos pela Universidade de Salamanca – Espanha.
Revista Consultor Jurídico, 18 de setembro de 2016.

Nadie mejor que las víctimas para saber lo quieren o necesitan

Posted: 18 Sep 2016 09:54 PM PDT
El otro día hablaba, de uno de los valores que promueve la justicia restaurativa: el empoderamiento. Este empoderamiento se da en todos los afectados por el delito: víctima, infractor y comunidad pero es a la víctima, a quién más beneficios reporta. Como decía Rappaport, “el empoderamiento implica que no concebimos a las personas como niños con necesidades o simples ciudadanos con derechos que deben defenderse por un agente externo sino como seres humanos integrales que tienen derechos y necesidades y que son capaces de tomar el control de su vida”. Y  precisamente esto es una explicación clara de lo que ocurre en el proceso penal y cómo la Justicia Restaurativa trata de evitarlo. Tal parece que concebimos a las víctimas como seres incapaces o niños que deben ser tutelados por terceros ajenos  a ellos (como decía Rappaport) Al dolor del daño sufrido, de perder, al menos momentáneamente, el equilibrio en su vida tras el delito, se une el tratamiento de algunos medios y de la Justicia en general. Una vez que su caso entra en los juzgados, pierden el poco control sobre su vida que tras sufrir el delito les podía quedar. Todo es gestionado por terceros que además creen saber lo que más conviene a las víctimas y sin embargo, las personas afectadas por el delito sienten que  no son escuchadas, siendo ellas precisamente las que más tienen que decir y aportar durante todo el proceso. Nadie mejor que las propias víctimas para valorar y decir qué necesitan, qué sienten y cómo quieren que continúe la gestión de su caso.
Las víctimas necesitan sentir que recuperan algo de control sobre su vida, que se las devuelve el poder y por eso, reclaman como necesidades básicas: información sobre la evolución de su  asunto para poder estar al corriente de cómo va a ser el proceso y poder decidir lo que crean mejor para ellos, de ahí que también reclamen más participación durante todo el proceso. La Justicia se queda ajena a ellas, es percibida como fría e inhumana, y por supuesto las víctimas también necesitan restauración emocional y moral, más allá de la reparación material si contemplada en las leyes, las víctimas necesitan algo más (encontrar su propio camino hacia la curación, la superación del trauma) y la justicia tal y como es concebida no provee de forma general, este algo más. Y las víctimas sobre todo también necesitan sentirse respetadas y ser tratadas con equidad, para ello es imprescindible dejar de tratarlas como incapaces,  para pasar a considerarlas personas con justa y plena capacidad de decidir lo que necesitan. Solo de esta forma se podrá equilibrar la balanza en su favor y recuperar el control sobre vida.

 Para la Justicia Restaurativa un sentencia se aproxima más a ser justa, cuando la víctima ha visto atendida sus necesidades, ha sido escuchada y reparada o compensada (cuando el delito es prácticamente irreparable) y sobre todo cuando se la da el poder, la capacidad y los valores necesarios para encontrar su propio camino restaurativo hacia la recuperación del trauma del delito.

Por eso, esta Justicia ofrece respuestas más satisfactorias a las personas afectadas  por el delito,  facilitando su empoderamiento lo que hace que sea una justicia más humana y menos burocrática. Algunos creen que la Justicia Restaurativa solo tiene cabida en delitos leves y por eso la conciben como método alternativo que evita el juicio y la condena al culpable y sin duda puede llegar a agilizar los juzgados. Sin embargo, se olvidan de las víctimas de delitos más graves y  de que por la naturaleza del daño sufrido son las que más necesitan ayuda para superar el trauma. Se olvidan entonces de que los procesos restaurativos serán un complemento  dentro del proceso, diferenciado pero que auxiliará a la justicia penal para conseguir víctimas más satisfechas y con más posibilidades de poder despojarse del rol de víctima. En este caso los procesos restaurativos pueden suponer una agilización del juicio pero no evitará la condena al culpable ( sin perjuicio de que pueda tener algún beneficio jurídico ya previsto en la ley) Estos procesos en general,  supondrán un proceso de dialogo y comunicación que facilitará centrarse en quién fue dañado por el delito y qué necesitan para ser reparados y por otro lado, fomentará la asunción de responsabilidad del infractor ( se le da la oportunidad de voluntariamente reconocer lo que hicieron y hacer las cosas bien ). Esto sin duda es la Justicia Restaurativa y el empoderamiento lo que hace es devolver el control a las víctimas y hacer infractores más responsables.

No se puede juzgar a las víctimas por decidir en uno u otro sentido porque sencillamente no nos hemos puesto en sus zapatos y además los que  nunca hemos sufrido un delito solemos ser más punitivos ¿Por qué? Supongo que es porque al no sentirnos directamente afectados, no valoramos o pensamos en otra reparación que la que ofrece el estado y que al final no repara a las víctimas sino al propio estado, erigido en víctima. Pero cuando se es víctima se empieza un camino que va o debería ir de pensamientos negativos y destructivos  hacia otros más positivos que puedan liberarla de este desequilibrio. Es un camino largo e impredecible por eso cada víctima, tiene unas necesidades diferentes y no por eso  son equivocadas. 

Y por eso los procesos restaurativos al menos en delitos graves deben ser flexibles libre de rígidos protocolos porque una víctima puede necesitar menos tiempo para decidir si necesita de la Justicia Restaurativa pero igual otra necesita  más y limitar o poner plazos tasados,  frustraría el fin y los beneficios propios de esta justicia: ayudar a las más vulnerables; los que sufren.

De todas formas lo importante es que las víctimas puedan tener “voz” y participación (empoderamiento) en algo que las afecta tan directamente como es el delito.

Los peligros de no hacer buen uso de la justicia restaurativa

Posted: 17 Sep 2016 01:29 AM PDT
Como defensora  y sobre todo profesional de la justicia restaurativa siempre he pensado que sus herramientas son muy  beneficiosas para los afectados por el delito en general  y sobre todo para las víctimas. Por esto, cuando la directiva europea de 2012 habla de esta justicia con ciertas precauciones y explicando que su utilización no debe suponer una victimización para las víctimas, nunca he comprendido muy bien porque tanta precaución. En este sentido el Estatuto de la víctima que entró en vigor en España, en octubre del año pasado, habla de que el proceso no entrañe riesgo para la seguridad de las víctimas y su desarrollo no cause nuevos perjuicios para éstas. Esto siempre me pareció algo excesivo puesto que precisamente la Justicia Restaurativa al dar “voz” a las víctimas y devolverlas el protagonismo que las corresponde,  lo que hace es poner en sus manos una justicia más humana y más justa que pueda ayudarlas a sino superar el trauma de haber sufrido el delito, si sobrellevarlo, sabiendo que sus necesidades principales han sido atendidas y no como los operadores jurídicos han ordenado sino como ellas han requerido, porque nadie mejor que las víctimas para saber lo que necesitan para empezar su “camino” hacia la superación del delito.Por todo esto, no he entendido nunca estas excesivas precauciones hacia los procesos restaurativos, como si la Justicia Restaurativa fuera una “bomba de relojería” y que al usarla pudiéramos causar una serie de perjuicios en cadena, sin embargo, estos días me he dado cuenta que si no se parte de la idea correcta de justicia restaurativa y si no se tiene en cuenta cuales son los objetivos esenciales, efectivamente su mal uso puede causar más daños a las víctimas. Durante unos años se han realizado encuentros entre víctimas e infractores terroristas de la banda armada ETA, esto sin duda me parece algo bueno y sobre todo que debiera haber estado destinado a sanar a las víctimas, sin embargo, el uso de estos encuentros no ha sido el deseado para la mayoría de las víctimas ¿por qué?
Principalmente porque se han centrado en el infractor y cómo beneficiarlo con su participación en los encuentros restaurativos.
Efectivamente la Justicia Restaurativa parte de una premisa esencial y es que surge por y para las víctimas, desde el momento en que se comete un delito se generan unos daños y esto hace que las víctimas tengan unas necesidades que la justicia debe atender, la principal es la reparación material y moral de estos daños.  A diferencia de la Justicia tradicional esta reparación no siempre se traduce en dinero o compensación económica, para cada víctima la reparación será diferente. Además de esta reparación las víctimas tienen otras necesidades que la justicia restaurativa atiende de una manera más eficaz:
 Información: necesitan información real, no especulaciones o información legal que surge de un proceso judicial
Que se las cuente la verdad: un elemento importante para la superación del delito es que tengan la oportunidad de poder contar su historia, qué ocurrió…Parte del trauma es por la forma que el delito trastorna nuestra visión de nosotros mismos y de nuestro mundo. Trascender a esta experiencia significa reformular contando la historia en contextos donde puedan recibir reconocimiento. También es importante que puedan contar su historia a los que las dañaron para hacerle comprender el impacto de sus acciones. Empoderamiento; las víctimas suelen sentir que n o tienen control sobre sus emociones, sus sueños, su vida, todo es controlado por el delito. La participación en procesos restaurativos es una forma de hacerlas sentir que recuperan el control y poder sobre su vida
Restitución y vindicatio, la reparación del daño de los infractores suele ser importante para la víctima. Cuando un infractor hace un esfuerzo para hacer las cosas bien y compensar el daño, aunque sea parcialmente implica que está diciendo: estoy tomando responsabilidad y no fue tu culpa. Seguridad, se sienten satisfechos si creen que hay menos posibilidades de que el infractor vuelva a cometer nuevos delitos. Necesitan saber que el infractor se responsabiliza del daño sufrido y del delito.  Sin duda esto es más fácil conseguirlo si el infractor se responsabiliza por el daño causado y los procesos restaurativos son los que fomentan esta asunción de responsabilidad.
Reconocimiento. La víctima quiere que se la estimule para sentirse parte de la justicia. A través de la participación, restauración emocional y reparación material del daño se la está dando el reconocimiento y el valor que tiene como persona y como víctima para que así la experiencia de la victimización se resuelva de una forma satisfactoria
Estas son algunas de las necesidades que tienen las víctimas tras el delito y que la justicia restaurativa aborda de una manera más eficaz pero para esto hay que partir de  ciertas ideas claras sobre qué es esta justicia:
Está destinada a atender las necesidades de las víctimas de la manera más adecuada a cada una de ellas, y  a que el infractor reconozca el daño ocasionado y de forma voluntaria se comprometa a reparar de la forma que desee la víctima.
 Pero no podemos vender esta justicia como una manera de que el infractor pida “perdón” y así evite ser castigado, el juicio y el reproche de la justicia tradicional. La Justicia Restaurativa es aplicable en delitos leves ( en los que podría ser una alternativa a la justicia tradicional) pero también es aplicable en delitos graves como el terrorismo, en estos casos no sería una alternativa sino un complemento, es decir el infractor no puede por el simple hecho de participar en un proceso restaurativo evitar el proceso tradicional, esta no es la esencia de la justicia restaurativa además correríamos el riesgo de que la mayoría de los que decidieran participar, no lo hicieran por motivos sinceros sino simplemente por evitar ser perseguido por la justicia penal. Es un proceso sincero y humano en el que el infractor asume lo que ha hecho, se compromete a reparar o mitigar el daño ocasionado de la manera que la víctima lo requiera y enfrenta las consecuencias de sus acciones para con el resto de la sociedad, otra cosa es que en aras a esta reparación voluntaria del daño y su responsabilización, pueda no a priori sino en un futuro, obtener algún beneficio penitenciario o jurídico.

No se puede vender una justicia restaurativa y luego olvidarse de los requisitos básicos y para colmo hacer ver a la gente que es una forma de que los infractores eviten el juicio porque realmente no es así al menos en delitos de más entidad. En el caso de estos encuentros con presos terroristas, la mayoría de las víctimas para sentirse reparadas necesitan que se cuente la verdad de sus casos o al menos de los que conozcan, no olvidemos que muchas todavía no saben quién fue el infractor y para las víctimas, como he recalcado, es esencial que haya alguien que se responsabilice del daño que ha sufrido.
 Este contar la verdad de lo que saben es la clase de reparación moral que promueve la justicia restaurativa y que los infractores deberían atender para que el proceso restaurativo pueda considerarse como eficaz y sanador para las víctimas. Sin embargo, las experiencias de algunas de las víctimas que participaron en estos encuentros es todo lo contrario, tal parece que los infractores terroristas piensan que con pedir perdón es suficiente para “lavar su conciencia” de cara a la víctima. Hace unos días he sabido la experiencia de una víctima del terrorismo que se reunió con uno de los infractores. Miguel Ángel Madariaga como víctima tenía la esperanza de que el encuentro iba a tener los resultados esperados, en especial el infractor reconociendo el daño y el delito y su voluntad firme de repararlo y de asumir las consecuencias que derivan de este delito grave, sin embargo este encuentro no supuso nada de esto. Además ha sido la propia víctima la que ha tenido que buscar dar un impulso para que su delito fuera investigado y el culpable juzgado sin embargo, una y otra vez, la justicia tradicional lo ha abandonado y lo que prometía ser un justicia más humana, la restaurativa no le ha supuesto más que ahondar en el daño que sufrió en su día y que no ha podido ser reparado, ya que no se ha responsabilizado el infractor por ello.

Este es un ejemplo de cómo la Justicia Restaurativa puede causar más daños sino partimos de ideas claras y de conceptos bien asimilados, esta justicia surge por y para las víctimas y como forma de conseguir que los infractores tomen responsabilidad por el delito, sin duda, en delitos de escasa importancia podría suponer una forma de evitar el juicio pero en los más graves sería tan solo un complemento que además ayude al infractor cuando cumpla su “deuda” con la sociedad a reintegrarse de mejor manera de nuevo en la comunidad porque en lugar de negar el delito, habrá hecho lo correcto reparando el daño y viendo cómo efectivamente su acción tuvo impacto en seres humanos.  No debe usarse esta justicia como una forma de escape para los infractores ni como un salvavidas al que asirse para evitar ser condenado por el delito.

 Muchos procesos restaurativos se hacen estando el infractor en prisión si el delito es muy grave y el beneficio para el infractor es moral; saber que ha hecho lo correcto. Por eso es esencial, tener claro que la justicia restaurativa no es solo mediación ni un método alternativo de solución de conflictos, ya que hablamos de delitos no conflictos simplemente. Y llegados a este punto me parece interesante recordar a los gobernantes que si permitieron procesos restaurativos en delitos tan graves como terrorismo, es hora de pensar que no debe conculcarse el principio de igualdad y se debe abrir la oportunidad  para participar en estos procesos restaurativos a cualquier víctima con independencia del delito sufrido, siempre que se haga de forma correcta y la víctima tenga claro cuáles son las expectativas que puede tener de un posible encuentro directo o indirecto y del proceso restaurativo en sí mismo.

Justiça Restaurativa: Marco Teórico, Experiências Brasileiras, Propostas e Direitos Humanos

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