Los que me conocéis sabéis que soy muy flexible, en cuanto a la forma de entender la Justicia Restaurativa y su aplicación práctica. Estoy convencida que es un concepto en continua evolución y como tal, las prácticas deben ser innovadoras, eso sí, sin perder la esencia de lo que es Justicia Restaurativa y lo que no es.
Sin embargo, tengo claro que hay que formarse, leer, estar en contacto con la realidad práctica y sobre todo reciclarse, y por eso, me asusta que haya personas que me tachen tanto a mi como algunos colegas de dictadores etc, porque queremos dejar sentadas algunas de las bases de lo que es la Justicia Restaurativa. ¿Por qué me asusta? Porque son personas que no tienen formación, al menos no en justicia restaurativa, si la tienen en mediación o en otras disciplinas, lo cual, me parece excelente, pero insisto una vez más Justicia Restaurativa y mediación, no son conceptos equivalentes. Así se dan situaciones paradójicas como el descubrimiento de un manual de las Naciones Unidas, que los que nos dedicamos a la Justicia Restaurativa, hace años que hemos leído incluso cuando no estaba traducido al castellano y tuvimos que hacerlo en ingles.
Para daros un dato de como está en constante evolución la Justicia Restaurativa, os diré que cada dos años voy a un curso de reciclaje para renovar conocimientos, exacto, hay que renovar conocimientos, pero lo que no puede ser, es que algunos o algunas , piensen que leyendo un libro y sabiendo de otras disciplinas, ya sea mediación, derecho penal...o lo que fuere, uno ya es experto en Justicia Restaurativa. Esto no implica que los demás nos creamos con la verdad absoluta, por supuesto que no, sin embargo, estamos en contacto con la realidad, y con la práctica, sabemos los beneficios de la Justicia Restaurativa pero también conocemos los perjuicios que se pueden provocan en las personas.
Que alguien que no sabe de Justicia Restaurativa, quiera impartir cursos de Justicia Restaurativa, lo que hace es transmitir conocimientos inadecuados y generar futuros facilitadores, que no tendrán las habilidades necesarias para ayudar a los seres humanos, lo que generará frustración en las personas que acudan a ellos, y conllevará que la opinión pública, cargue contra la Justicia Restaurativa. Este es el problema, y por lo que muchos, nos empeñamos, no en adoctrinar, sino en prevenir y advertir que no todo vale en Justicia Restaurativa. Porque lo que es bueno para las personas, puede convertirse en un arma de doble filo, si no se utiliza bien, lo cual repercutirá negativamente en los que nos dedicamos a ello y en las futuras personas, que necesitan de la Justicia Restaurativa para poder sanar.
Las malas prácticas en justicia restaurativa, generan personas insatisfechas, lo que se traduce en políticos prohibiendo estas prácticas y créanme, si ya de por si es complicado hacer ver las bondades de esta Justicia, se nos pondría cuesta arriba, si empiezan a proliferar malas prácticas en Justicia Restaurativa.
Por eso, recomiendo, que si no se nos quiere escuchar a los que estamos día a día, en contacto con las prácticas restaurativas, al menos escuchen al pionero, al maestro por excelencia, a Howard Zehr, si ya descubrieron algunos libros, será conveniente que descubran a Howard Zehr, o lo redescubran, el maestro es el que nos va a dar las pautas para saber si estamos siendo restaurativos, o hemos perdido la brújula. Si vemos que hemos perdido la brújula o nos ha dejado de funcionar, recomiendo hacer un examen de conciencia y estudiar o renovar nuestras propias ideas sobre qué es Justicia Restaurativa. Yo en una semana acudiré a mi 5 summer school del Foro Europeo de Justicia Restaurativa ¿Por qué? Porque estoy convencida que para no perder la brújula, de qué es la Justicia Restaurativa, ofrecer buenas prácticas y transmitir correctos conocimientos es esencial estudiar, renovarse y sobre todo saber qué Justicia Restaurativa, no es la palabra comodín de todo: no es mediación, no es terapia, no es derecho colaborativo, no es neurociencia, no es coaching, ...aunque todas estas figuras pueden ser complementarias a nuestras prácticas y nos pueden servir para nuestra esfera personal, pero no son prácticas restaurativas.
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